Expedición a la Antártida

De todos los destinos soñados en el mundo este es, casi sin lugar a dudas, uno de los más codiciados. El territorio más remoto, uno de los lugares más hostiles del planeta, una tierra sin dueño ni bandera y la protagonista de las mayores historias de supervivencia y exploración polar que hayan existido; la Antártida es, a fin de cuentas, el fin del mundo.

En los últimos años la Antártida se ha abierto un poco al mundo y recibe a sus primeros turistas; aunque la ausencia casi absoluta de servicios como carreteras, alojamientos o incluso aeropuertos hace que la única forma y, casualmente la más bonita y especial, de conocerla sea empleando barcos. En nuestro caso, para alejarnos de los grandes cruceros, ofrecer algo más personalizado y especial, y ser lo más respetuosos con el entorno virgen de la Antártida, hemos optado por emplear un velero tradicional. Un barco pequeño que nos va a permitir llegar a los rincones más aislados y a la fauna más escurridiza sin perturbarla.

Partiendo de Punta Arenas, nuestro vuelo charter nos dejará en King George Island, punto de inicio y final de nuestra aventura; donde embarcaremos en el Amazone y comenzaremos a recorrer la costa antártica. De aquí en adelante todo lo que pueda contar son solo palabras que se lleva el viento: la fauna más increíble a nuestro alrededor, campos de icebergs del tamaño de edificios, caminar por zonas que nadie más ha tenido la oportunidad de pisar, escarpadas montañas y amplias ensenadas, paisajes que cortan el aliento y lo que más impacta a nuestros aventureros, el mayor silencio que uno se pueda imaginar; solo roto por el crujir del hielo, el viento y el resoplar de las ballenas.

La Antártida es un viaje de vida, un viaje que marca un antes y un después.

Época

Diciembre - Enero

Dificultad

1A - Camarote - Fácil

Duración

13 Días

Plazas

Mín. 14 - Máx. 16

Programa

Nuestro viaje día por día

Aterrizamos en Punta Arenas y, tras recoger nuestro equipaje, cogemos transporte hasta el centro de la ciudad. Una vez ahí iremos a realizar el check in en nuestro alojamiento.

En función de la hora de llegada dispondremos de tiempo libre para conocer un poco de esta bonita ciudad austral, famosa por ser la puerta de entrada a la Antártida y a la región de Patagonia. Aprovecharemos también para realizar compras en caso de que alguien necesite algún artículo para la travesía.

 Por la noche realizaremos una pequeña cena de bienvenida para conocernos todos en condiciones y presentar el programa en detalle.

Es momento de comenzar nuestra gran expedición; y para ello seremos trasladados al aeropuerto en función de la hora de salida de nuestro vuelo.

El vuelo a King George Island toma unas 2 horas aproximadamente y, si el cielo está despejado podremos disfrutar de un pequeño preludio de lo que exploraremos los días siguiente con nuestro barco.

A nuestra llegada al aeropuerto Teniente R. Marsh estarán esperándonos para trasladarnos a la base de Bellingshausen; donde tomaremos una lancha y embarcaremos en el Amazone, nuestro transporte y hogar para los próximos días.

Una vez en el barco se nos asignarán los camarotes correspondientes, nos impartirán una charla de seguridad para la travesía y se nos presentará a los 6 miembros de la tripulación y al capitán, el cual nos acompañará en la cena de bienvenida al barco y nos presentará el recorrido que vamos a seguir los próximos días.

En el mar manda siempre la meteorología, por lo que es muy difícil dar un orden exacto del recorrido a seguir con el barco. No obstante, si podemos daros una lista de los sitios que visitaremos durante la expedición, la cual transcurre entre las Islas Shetland del Sur y la costa más septentrional de la península Antártica.

Greenwich Island

El archipiélago de las Islas Shetland del Sur se considera descubierto en 1819 por el capitán británico William Smith cuando, durante una travesía entre Buenos Aires y Valparaíso, fue sorprendido por una tormenta que le desvió más al sur. Sin embargo, el descubrimiento y primer cartografiado de la Isla de Greenwich pertenece al estadounidense Nathaniel Palmer, que en 1820 navegó con su barco “Hero” cerca del continente polar y alrededor de las Islas Shetland del Sur en busca de playas protegidas para su flota de pescadores de focas.

La isla está formada por dos macizos montañosos unidos por un istmo de 3 Km que deja a cada lado a las bahías de Chile y Yankee. Es el hogar de varios miles de pingüinos papúes y también podemos encontrar restos de huesos de ballena como recuerdo de la época dorada de la caza de ballenas en el Océano Austral (1906-1925).

Half Moon Island

La isla Half Moon se encuentra en la parte oriental del archipiélago de Livingstone, en el grupo de las Shetland del Sur y su nombre se debe, por supuesto, a su peculiar forma que simula una medialuna. Se trata de una isla muy pequeñita; de tan solo 1´5 Km de largo y que contiene 3 montañas con una altitud máxima de 101m.

Pero lo que hace especialmente interesante a esta isla es su biodiversidad. Las focas de Weddell y los elefantes marinos suelen pasar el día tumbados en sus costas, una gran colonia de pingüinos antárticos (unas 3300 parejas reproductoras) anida en la parte alta de la colina y numerosas aves marinas frecuentan también este lugar. Además, es una zona donde abundan las ballenas y las orcas, por lo que es muy probable que podamos avistar estos colosos. En esta isla encontramos también la estación polar argentina Cámara, en el suroeste de la isla. Antaño una base permanente, ahora funciona únicamente como base científica en las campañas de verano.

Deception Island

Esta isla es, en contra de lo que pueda indicar su nombre, uno de los sitios más espectaculares e interesantes de toda la expedición. Su nombre fue puesto por Nathaniel Palmer en su primera visita a la isla por su engañosa apariencia de “isla normal”, tras descubrir que se trataba de un anillo de tierra rodeando a una caldera volcánica inundada.

La isla tiene forma de herradura con una bahía interior de unos 10 Km de diámetro, una profundidad máxima de 190 m en Puerto Foster y una altitud máxima de 540m en Monte Pond. La entrada a esta bahía se realiza a través de una estrecha abertura de 150m conocida como los Fuelles de Neptuno y su interior se considera uno de los mejores puertos naturales de toda la Antártida. Hoy en día la isla está calificada como “Zona Antártica Especialmente Administrada” y “Zona Antártica Especialmente Protegida”. Es, además, uno de los 3 volcanes de la región antártica donde se han registrado erupciones, la última de las cuales se produjo en 1970; aunque todavía se sigue registrando actividad.

Uno de los mayores atractivos es su gran playa de arena negra, formada por ceniza y lava volcánica, que crea un fuerte contraste con los colores del hielo y la nieve típicos de la Antártida.

Enterprise Island

También conocida como isla Lientur o Isla Nansen del Norte, se trata de nuestra primera isla ya en la costa antártica; más concretamente en la Bahía Wilhelmina, en la costa occidental de la Tierra de Graham. Inicialmente fue cartografiada como una única isla, pero después se descubrió que realmente es un conjunto de dos islas pequeñas muy juntas, cuya separación estaba oculta por una montaña de nieve.

Su nombre fue puesto conmemorando a las empresas balleneras que anclaban sus barcos en Puerto Foyn, el mayor centro de la industria ballenera durante los veranos de 1916 a 1930. De hecho, una de las pocas partes de la isla que no está cubierta por toneladas de nieve es la proa del barco ballenero naufragado Gouvernoren.

Es un buen primer contacto con el continente, que nos da una pequeña muestra del terreno tan hostil que representa el Polo Sur.

Melchior Islands

Las islas Melchior son un grupo de 16 islas totalmente cubiertas de nieve y hielo en el archipiélago Palmer. Fueron cartografiadas por primera vez durante la tercera expedición antártica francesa, dirigida por Jean-Baptiste Charcot entre 1903 y 1905.

Charcot bautizó la que creía que era la isla más oriental del archipiélago como “Île Melchior” en honor al vicealmirante Jules Melchior de la Armada francesa. Sin embargo, estudios posteriores demostraron que la Île Melchior estaba formada por dos islas, ahora llamadas Eta y Omega. Desde entonces, el nombre de Islas Melchior se ha consolidado para todo el archipiélago, donde Eta y Omega forman la parte oriental, las Islas Sigma marcan el límite norte y el pequeño puerto formado por la disposición semicircular de las islas Sigma es conocido como Inner Harbor.

Aquí podremos observar colonias de pingüinos, ballenas y focas nadando cerca de la costa y, sobre todo, impresionantes icebergs de gran tamaño.

Port Lockroy

La estación de Port Lockroy es el destino turístico más visitado de la Antártida. Sus paisajes montañosos, su rica fauna y su patrimonio histórico atraen a numerosos viajeros; y es que esta antigua estación polar británica se ha convertido en museo y oficina de correos.

La base original se fundó en 1944 para operaciones militares durante la Segunda Guerra Mundial y estaba compuesta por un edifico principal (Bransfield House) y un pequeño almacén (Nissen Hut). Una vez terminada la guerra, la estación se mantuvo como centro de investigación hasta el año 1962, cuando los proyectos se trasladaron a las Islas Argentina.

En el año 1995, para cumplir con el Tratado de Protección Ambiental de La Antártida, la base fue inspeccionada y se designó como Sitio Histórico Nr.61. Gracias a esto fue restaurada y desde 1996 funciona como museo durante las temporadas estivales. La cabaña Nissen, destruida por una tormenta en el año 1990, también fue restaurada y sirve de albergue para el personal del museo.

Uno de los principales experimentos que se realizan actualmente en la isla es valorar el impacto del turismo en las colonias de pingüinos. Para ello se mantiene media isla abierta al turismo y la otra media reservada únicamente para los pingüinos.

Lemaire Channel

Uno de los momentos más emocionantes de nuestro viaje es el paso por el canal de Lemaire. Con 11 km de longitud, 150 m de profundidad y 700 m de ancho, este canal está rodeado de altas montañas con glaciares que simulan un gigantesco cañón blanco.

Lo que más caracteriza este canal es el complejo sistema de corrientes que suele arrastrar grandes cantidades de icebergs y hielo marino a través de él; lo que lo vuelve temporalmente intransitable para los barcos durante las temporadas invernales.

Aquí es frecuente avistar aves marinas, ballenas jorobadas y ballenas minke en la superficie del agua, pues con las corrientes se arrastran enormes cantidades de comida; por lo que estos grandes mamíferos se acumulan en su interior para darse un festín.

Cuverville Island

La isla Cuverville se encuentra a la entrada del Canal Errera y está flanqueada por las escarpadas montañas y glaciares del continente antártico. La isla es una roca de 252 metros de altura con una larga playa de guijarros a sus pies, hogar de la mayor población de pingüinos juanitos de toda la Península Antártica (unas 6500 parejas reproductoras aproximadamente).

Fue descubierta por la Expedición Antártica Belga de 1897-1899, bajo la dirección de Adrien de Gerlache de Gomery, quien la llamó así en honor a J. M. A. Cavelier de Cuverville (1834-1912), un vicealmirante de la marina francesa.

Un dato curioso sobre esta isla es la disputa territorial que se mantiene sobre ella pues: Argentina la incluye en el departamento Antártida Argentina, dentro de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur; para Chile forma parte de la comuna Antártica de la provincia Antártica Chilena dentro de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena; y para el Reino Unido integra el Territorio Antártico Británico. Las tres reclamaciones están sujetas a las disposiciones del Tratado Antártico.

Orne Bay

También conocida como Orne Harbor, se trata de una ensenada de 2 Km de ancho que se adentra en la costa oeste de la Tierra de Graham, unos 3 Km al suroeste del cabo Anna, a lo largo de la costa de Danco, en el lado oeste de la península Antártica.

Fue descubierta por la Expedición Antártica Belga al mando de Gerlache en 1898 y el nombre Orne Harbor probablemente era utilizado por los balleneros noruegos, ya que fue empleado por el geólogo escocés David Ferguson tras su reconocimiento geológico de esta zona a bordo del ballenero Hanka en 1913.

Se trata de una bahía rocosa con montañas de laderas escarpadas, cuyas cimas se cubren de nieve abundantemente incluso en verano y donde se pueden observar con mayor frecuencia pingüinos papúes y antárticos, así como focas de Weddell.

 

Por desgracia, todo lo bueno se acaba; y en nuestro caso, este será nuestro último día en la Antártida.

Una vez de regreso en la base de Bellingshausen nos despediremos de la tripulación y el capitán y, muy a nuestro pesar, seremos trasladados a nuestro avión mientras echamos un último vistazo a los paisajes del territorio antártico.

De regreso en Punta Arenas, realizaremos el check in en nuestro alojamiento y disfrutaremos de una merecida cena de despedida como familia recién formada; donde aprovecharemos para compartir nuestra experiencia y comentar qué es lo que más y lo que menos nos ha gustado.

Cogeremos el autobús para trasladarnos al aeropuerto y coger el vuelo de vuelta a España.

Aquí recomendamos dejar un día de margen con nuestro vuelo de regreso a España, por si se diera el caso de que los vuelos desde King George Island se retrasaran por mal tiempo.

Salidas

Ve organizando tu agenda y tu maleta

Salida Regreso
16 – 01 – 2027
28 – 01 – 2027

Información

Las cosas claras desde el principio

  • Seguro de Responsabilidad Civil.
  • Seguro de accidentes y rescate.
  • Vuelos Punta Arenas – King George Island – Punta Arenas (valorados en 4000€).
  • Guía Polar de habla española.
  • Fotógrafo profesional.
  • Tripulación del barco.
  • Cocinero para la expedición.
  • Todos los gastos del barco y el
  •  Personal.
  • Alojamiento en habitación doble en hotel en Punta Arenas.
  • Alojamiento en camarotes dobles o triples durante la expedición.
  • Velero tradicional preparado para navegar en aguas árticas.
  • Pensión completa durante la travesía.
  • Desayunos en Punta Arenas.
  • Cena de despedida.
  • Traslado con el aeropuerto.
  • Todos los permisos necesarios.
  • Actividades en Tierra y Mar.
  • Botiquín completo para primeros auxilios.
  • Reportaje fotográfico y de video.
  • Asistencia antes y durante el viaje.
  • Vuelo internacional España – Punta Arenas. Podemos ayudar a gestionarlo.
  • Seguro de asistencia en viajes o cancelación.
  • Comidas en Punta Arenas salvo desayunos y cena de despedida.
  • Días extra en Punta Arenas.
  • Propinas para la tripulación.
  • Gastos imprevistos provocados por circunstancias incontrolables.
  • Camiseta térmica transpirable.
  • Forro polar o primaloft.
  • Chaqueta de plumas o sintética.
  • Chaqueta impermeable tipo Gore-tex.
  • Pantalón largo.
  • Pantalón impermeable tipo Gore-tex.
  • Calcetines térmicos (nunca de algodón).
  • Gorro para el frío.
  • Braga tipo buff para el cuello.
  • Gafas de sol.
  • Gorra para el sol.
  • Botas de trekking.
  • Cantimplora o termo de al menos 1L.
  • Toalla y bañador.
  • Neceser personal.
  • Muda de ropa.
  • Guantes calentitos.
  • Mochila pequeña para las actividades.
  • Cargadores.
  • Crema para el sol.
  • Protector labial.
  • Biodramina.

Fotografías

Una pequeña muestra de nuestras salidas

Info Adicional

Preguntas habituales de los clientes

Las comidas son deliciosas y muy variadas. La expedición cuenta con un cocinero a bordo que será el encargado de preparar todas las comidas. En caso de que alguien presente alguna intolerancia o alergia es necesario avisarlo con suficiente antelación para que se pueda aprovisionar el barco con los alimentos necesarios; así como para que el cocinero tome todas las medidas necesarias a la hora de cocinar para evitar contaminaciones cruzadas en los alimentos.

No debemos olvidar tampoco que esto es una expedición en barco en una zona remota y, por lo tanto, es necesario ser un poco flexible con las comidas; pues no siempre es posible conseguir los alimentos que tomamos habitualmente en nuestras casas.

Nos vamos a la Antártida, por lo que mentiría si dijera que no es frío; pero sí que resulta más llevadero de lo que podamos imaginar, sobre todo porque nos moveremos por su zona costera, donde la temperatura media ronda los 5º – 10º en verano (noviembre a marzo).

El barco, por supuesto, está adaptado a estas condiciones y en los camarotes no pasaremos frio; sin embargo, para movernos por el exterior del barco y las actividades que realicemos en tierra será necesario que vayamos bien abrigados. El viento además, siempre nos va a bajar un poco la sensación térmica, por lo que la lana y una buena chaqueta Gore-tex serán nuestras mejores amigas durante el viaje. Por supuesto, el barco dispone de equipos y ropas especiales en caso de que sean necesarios para realizar alguna de las actividades en tierra o mar. Como bien se dice en los países nórdicos, «Det er ikke dårlig vær, bare dårlig klær», » No hay mal tiempo, solo mala ropa».

Actualmente en el cambio de divisas 1€ equivale a 1613,55 ARS (Pesos argentinos) aproximadamente, aunque las propinas se pueden dar en tanto en Euros como en Dólares.

El barco cuenta con conexión vía Starlink, siempre sujeta a un pequeño pago para todo el viaje (20 Euros aproximadamente).

Nuestro transporte y hogar será el barco Amazone, un barco de dos mástiles construido en Holanda en 1963 como un barco de pesca para trabajar en el Mar del Norte.

Con sus 42 metros de eslora está preparado para navegar por aguas árticas y transportar a un total de 18 pasajeros y 6 tripulantes, repartidos en habitaciones dobles y triples con baño propio.

Posee todas las comodidades necesarias, una amplia cubierta, salón para relajarnos y realizar exposiciones, comedor, cocina y almacén; un buen sistema de aislamiento y zodiacs para realizar los descensos a tierra.

Es un viaje completamente responsable, donde se intentará alterar lo menos posible el curso de la vida animal. Siempre mantenemos las distancias de seguridad establecidas y nunca se perseguirá a ningún animal. Está totalmente prohibido tocar o interactuar con la fauna local incluso aunque ellos se acerquen a nosotros. La norma básica y esencial es observar sin interactuar.

Además, no hace falta realmente. Lo bueno de ir en un velero pequeño es que son los propios animales los que se suelen acercar a nosotros y pasar incluso por debajo del barco o quedarse expectantes a nuestro costado. En tierra es igual, los pingüinos, a veces muy curiosos, se acercan a observarnos y se cuelan entre nosotros como si no existiéramos, por lo que no tendremos problemas para observar todo tipo de fauna bien de cerca.

El vuelo de drones en la Antártida está sujeto a unas estrictas regulaciones para mantener la integridad del destino lo máximo posible; por lo que en la mayoría de los sitios está totalmente prohibido su uso recreativo.

Es posible solicitar licencias para su uso, siempre y cuando sea por motivos de documental o científicos.

No obstante, hay tramos de la navegación donde sería posible volarlo con el fin de obtener tomas del barco; no así en las islas o zonas donde exista vida salvaje.

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